La lengua forma parte de nuestra esencia

 Por: Adriana Labastie

Ya no basta con la cantidad de energúmenos que hay en este planeta.

Ya no basta con la cantidad de gente que no tiene educación ni modales.

Ya no basta con la cantidad de gente ignorante o mal aprendida con la que convivimos.

Ya no basta la vulgaridad y la hipocresía que se están apoderando de esta sociedad.

Ya no basta la sociedad que tenemos en el siglo XXI.

Ya no basta la sociedad antisocial en la que vivimos en el siglo XXI.

Gente que no tiene la posibilidad de acceder a la educación porque este mundo capitalista los explota a punto tal que los invita, de manera directa, a que pasen a formar parte de la esclavitud o a vivir en condiciones infrahumanas. Los invita a que mueran de hambre, a agonizar en sus sufrimientos… Algunos ni tiempo tienen de vivir esa experiencia, y quizás, mañana, mientras hacen su rutina diaria, estallidos inesperados los descuartizan haciéndolos pasar a mejor vida. Niños, mujeres, hombres…

No es un mundo inventado. Es aquí, ahora, en este mundo real. Sí, ese mundo real que está detrás de ti mientras estas leyendo estas líneas. Ese mundo real que, si asomas tu mirada por la ventana, quizás veas el mismo paisaje de cada día y simplemente tus preguntas sean: “¿Hará frío? ¿Qué cenamos?”. Pero ese mundo real tiene muchas mas cosas de las cuales, seguramente, poco o nada te importe lo que realmente está pasando. Quizás, sin ir más lejos, tengas acostado en el cajero del banco de la esquina de tu cálida y confortable vivienda, tapado con trapos y cartones, un vagabundo. Un vagabundo que ha pasado a esa situación en cuestión de meses. Un vagabundo que no deja de ser persona. Un vagabundo que quizás tenga mucha más educación que tú y que, por diversas circunstancias, haya acabado en la calle. Eso es un mísero grano de arena en medio de un mundo finito pero rebosante de insatisfacciones y problemas.

…Por qué no piensas, aunque sea por un momento, ¿Cuánto desearía ésta gente poder cambiar su situación? ¿Cuánto desearía esta gente acceder a la educación? ¿Cuánto sueñan cada noche quizás, en tener algo tan sencillo y básico como un hogar y alimento?

Pero ahora, en estas líneas, la cuestión es otra. Si llegas hasta ésta parte del texto es porque aún estás enganchado en tu ordenador. La pregunta es ¿Cuántas ventanas más tienes abiertas a parte de este blog? Seguramente te encuentres “haciendo vida social”. ¿Cuántas redes sociales figuran ahora en tú ordenador? No las numeraré porque estaría gastando líneas para escribir nombres que sabes mejor que las capitales del los distintos países del mundo. Pero, es muy divertido, sentir ese “calor virtual” que te hace compañía cuando estas haciendo vida social. Son más que divertidas las conversaciones largas y extensas que puedes tener con tus 385 amigos, mientras les prestas una “intensa” atención, cuando al cabo de un rato uno de ellos te escribe –“ Bueno, y? Qué piensas de lo que te he dicho? Hola?! Estas ahí?”- Oh! Qué bonita amistad!…

Es hermoso ver cómo el ser inhumano del siglo XXI se deja perder en estas redes de ficción. Educándose con tantas cosas fabulosas que da de comer la red capitalista. “Pan y Circo” y todos felices! Claro, pero obviamente, hasta ahora no está contestada la pregunta sobre cuantos idiotas hay en este mundo.

Cuando nos distraemos, por casualidad, de aquel amigo porque justo apareció una noticia que parecía prometedora, nos encontramos con artículos informativos que dan pena leer. Por un lado, por el tipo de noticia que proporcionan. ¿A quién le importa lo que la inculta de Belén Esteban hace o el pedazo de carne con el que la mega fabulosa estrella de la vulgaridad aparece vestida en público? ¿A quién le importa? Lamentablemente, esto es de importancia para un gran número “discutible” e “inquietante” de personas, puesto que refleja claramente lo que la sociedad sufre. Y la sociedad sufre de vulgaridad, de mediocridad, de falta de cultura, de falta de comunicación, de falta de interés por el prójimo y cuenta con un exceso de interés por su propio aspecto superficial, material y sexual. Y esto sí es innegable.

Pero volviendo a la cuestión de las noticias, que ya se leen, no solo en los medios de comunicación masivos, sino que también lo vemos en la prensa gratuita distribuida por las calles, la falta de profesionalidad, de seriedad, de verdad es preocupante, no solo por el tipo de noticias antes mencionadas, sino también por la sarta de sandeces y aberraciones que les permiten publicar a nivel de redacción y de ortografía. Es muy tristes. La comunicación escrita está en completa decadencia y como consecuencia, arrastrará a la comunicación oral. Lo más básico y esencial para que podamos seguir viviendo en sociedad y se está deteriorando en pro de configurar una sociedad rebaño que poco entienda los engatusamientos de las clases dominantes. Aunque, por esta parte, también hemos de tomarlo como si de hilo de seda se tratase,  ya que también las clases dominantes dejan mucho que desear a la hora de exponer hábilmente su oratoria, su retórica. Ya casi ni son capaces de convencerse a ellos mismos. Tampoco vamos a darle muchas vueltas a las clases dominantes en estas líneas porque, si hablamos de quienes tienen en poder económico en la actualidad, más miedo me da pensar en el destino del hombre. Personajes claves: Paris Hilton o Mark Zuckerberg. Pero estos individuos, junto con otros de la misma calaña, los dejamos para otros asuntos.

A donde quiero llegar, en cuanto al tema de la comunicación escrita es a preguntar al señor Salvador Gutiérrez Ordóñez en particular y a la R.A.E en general, a dónde quieren llegar con éstos cambios en la nueva edición del Diccionario de la Real Academia. Estoy de acuerdo que una lengua tenga que buscar y adecuar su vocabulario a las nuevas tecnologías y descubrimientos para poder dar así palabras a las nuevas cuestiones que acaecen. Pero, ahora bien, en el ámbito general, en la sociedad, una clara respuesta a esta ambiciosa presentación de cambiar cuestiones ortográficas sería la típica que daría cualquier político: “Al pueblo no le interesa. El pueblo quiere trabajo, el pueblo quiere comer. El pueblo quiere salir de la crisis”. Una adecuación de este tipo, ahora mismo, es un insulto. Es un insulto para todos aquellos que aún conservan algo de cultura. ¿Por qué adecuar el diccionario de la Real Academia al vulgo y a la vulgaridad que éste emana en lugar de proporcionar cultura? ¿Por qué no incentivan la escritura y la lectura? ¿Por qué no incentivar y promover la lengua española tan maravillosa que tenemos? Con estos cambios, ha de tener bien presente que está destruyendo joyas tan preciadas como los escritos de Miguel de Cervantes o de Lope de Vega o anónimos de la misma época como un Lazarillo de Tormes. No pueden seguir promoviendo una sociedad en la que un joven de quince o veinte años se queda con cara de perplejidad incluso frente a palabras sencillas. No nos podemos dar el lujo de seguir perdiendo la cultura. Perder la lengua es perder la cultura. Perder la cultura es perder nuestras raíces. No podemos permitir que, sin ir más lejos, una generación más que nosotros no pueda comprender con exactitud que ha sucedido en el 1800 por falta de comprensión. Ha sucedido con el griego, sucedió con el latín y de seguir con esta carrera tras el capitalismo, que borregos necesita, sucederá con el español.

Es el único código común a todos los país hispanohablantes. Nosotros podemos leer, casi como si tuviéramos la misma voz que Neruda, Borges, Vargas Llosa, Cortazar, García Márquez u Octavio Paz, y eso es un bien enorme, cultural, económico y educativo

Salvador Gutiérrez Ordoñez

¿Unificación de la lengua? Pues háganlo bien. Háganlo correctamente. Den la oportunidad a esta lengua rica y maravillosa de vivir por varios siglos más. Promuevan un nuevo “Siglo de Oro”. Dejen de pensar en la globalización económica. Nos están perjudicando a todos. ¿Es lo que pretenden? Pretenden asomar las miradas por sus ventanas y ver a millones de vagabundo muriendo de hambre y frío por falta de cultura? ¿Es lo que pretenden, sumir a millones de personas a la sociedad esclavista asalariada con sueldos de hambre? Proclaman, en propagandas de radio, ciertas escuelas que enseñan inglés que “Quién no hable inglés no sirve!”. Pero, ¿Habla acaso éste individuo bien formado en otras lenguas, un perfecto español? Preocupante. Es importante aprender idiomas para poder comunicar. Pero es importante también tener riqueza de nuestras propias esencias y, en este caso, nuestra esencia también tiene como contenido ésta lengua.

Sean humanos. Sena sensibles. Alimenten la educación y no des eduquen al poco cultivado.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. GiNo dice:

    Hola Adri! Muy bueno este artículo!

    Espero el próximo! Sobre el éxito de los conciertos de musica clásica gratis?😉

    1. Gracias!
      Pues, algo ya sobre la música tengo en camino, así que ese que pedís está apuntado en la lista…

  2. Alejandro dice:

    Hola Adriana. Es la primera vez que leo tu blog y quiero felicitarte por este artículo. Estoy totalmente de acuerdo, vamos mal, muy mal, directo al reino de lo mediocre y lo vulgar, a la lamentable situación de ensalzar la incultura incluso desde los altos estamentos de nuestra lengua como la RAE. Ahora vivimos en el mundo del vale todo y la Academia se sube al mismo tren. Qué pena! Sólo espero que los que vemos todo, sigamos poniendo, cada uno desde su sitio, nuestro granito de arena para promover un cambio.
    Saludos.

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