El mundo de la vida virtual y la involución del hombre

Por: Adriana Labastie

Mi intención es simplemente dar un planteamiento, expresando en las próximas líneas, cómo hoy, siglo XXI, se dan las relaciones interpersonales. Hacer un pantallazo de cómo se manejan las relaciones entre las personas a la hora de interactuar, de conocerse. Cómo ha ganado la tecnología, en cierto modo, al ser humano, refiriéndome a internet y las famosas “redes sociales”. Cómo se ha convertido el simple “clik” para conocer a más gente en un macro-mercado de personas, donde éstas mismas deciden consciente o inconscientemente abandonar su libertad y su privacidad. Y por último, cómo se están perdiendo los valores y el lenguaje tanto escrito como oral. Como consecuencia de todo esto  plantearé las hipótesis sobre la involución del hombre en los puntos correspondientes. Quedarán abiertas dichas cuestiones, dejando claro de antemano que es una simple teoría y que estudiar estas probabilidades de forma exhaustiva requeriría de mucho tiempo.

Para comenzar partiré de la siguiente sentencia: el hombre del siglo XXI, es el ser más cómodo y vago de la historia. Efectivamente, las últimas tecnologías le han facilitado cualquier tipo de acción que implique algún tipo de esfuerzo. Con esto queda en evidencia la vulnerabilidad del ser humano.

Me remitiré brevemente al mito antropológico por excelencia, el mito de Prometeo, para mostrar cómo desde los comienzo hasta el fin de la historia del hombre le ganará su debilidad. Tal como relata Platón en el  Protágoras, Epimeteo hace la distribución de las distintas capacidades a todas las especies  para que surgieran sobre la tierra y para así procurar su salvación. Agotando todos los recursos, queda sin dotar la especie humana.

321 c: “Prometeo, que venía a inspeccionar el reparto, y que ve a los demás animales que tenían cuidadosamente de todo, mientras el hombre estaba desnudo y descalzo y sin coberturas ni armas, […] apurado por la carencia de recursos, Prometeo tratando de encontrar una protección para el hombre, roba a Hefesto y a Atenea su sabiduría profesional junto con el fuego – que era imposible que aquella sin el fuego pudiera adquirirse o ser de utilidad a alguien- y así, luego la ofrece como regalo al hombre. De este modo, el hombre consiguió tal saber para su vida”.

“Tal saber para su vida”… Con esto podemos decir, que de antaño, el hombre cuenta con sabiduría y técnica que ha ido desarrollando a lo largo de los tiempos. Pues bien, llegados al siglo XXI, se aprecia que dicha evolución no ha sido del todo favorable puesto que, en la actualidad, ya no tiene que luchar contra fieras salvajes o contra dioses malignos. Ha sabido aprovechar estas capacidades otorgadas a tal punto que hoy en día ha llegado a regirse por la ley del mínimo esfuerzo, dejando al descubierto todas sus debilidades al mismo tiempo que se deja gobernar por la tecnología de nuestros era.

Tanto la sabiduría como la técnica han ido evolucionando en distintos ámbitos pero me centraré en este desarrollo, en los avances que ha hecho la técnica hacia la tecnología y más precisamente en internet, en el que el hombre incluso puede conseguir comunicarse con otros seres al mismo tiempo que se encuentra en solitario.

Como ya he dicho anteriormente, el hombre ha empleado con gran destreza su técnica para hacerse la vida más fácil, apuntando siempre a una vida práctica. Es tal el extremo al que ha llegado, que incluso para relacionarse con otros individuos no tiene la necesidad de salir de su casa ya que se las puede llevar a la misma de forma virtual. Podemos decir que ha conseguido construir su propio mundo paralelo, al cual tiene acceso con un simple click y en el momento que lo desee. Me refiero al “mundo de la vida virtual” (die Welt der virtuellen leben). Tomo este concepto haciendo analogía al “mundo de la vida” (die Lebenswelt) del que nos hablaba Edmund Husserl en su fenomenología, refiriéndose a todos los actos culturales, sociales e individuales a los cuales nuestra vida no puede sobrepasar. Pues si bien no los ha podido sobre pasar, ha conseguido transportar estos actos de la vida a su universo virtual; Entendiéndose como universo virtual a ese gran espacio al que prácticamente toda la humanidad tiene acceso, donde diferentes culturas se cruzan al mismo tiempo y en el mismo punto. No importa en qué parte de este mundo físico se ubiquen, todo se concentra en un mismo espacio virtual. Un espacio infinito por el cual el individuo puede navegar sin límites. Donde puede acceder a un sinfín de información. Espacio al que muchos consideran una fuente inacabada de conocimiento. “Internet te lo da todo” o “Si no estás en la red no eres nadie”, dicen algunos ciber adictos al ciber espacio.  Internet te proporciona cualquier tipo de información in situ, en cualquier lugar que te encuentres.  Podríamos decir que aquellos que se rinden a su uso, cargan consigo su propio mundo virtual, al que acceden de la forma que quieren, en el momento que lo deseen. Esto se da a tal extremo, que unos cuantos pueden llegar a perder consciencia de su propia realidad eligiendo escapar de la misma navegando en su mundo de la vida virtual.

En los últimos años han habido mentes ingeniosas y visionarias,  me refiero al ámbito capitalista,  que han aprovechado este crecimiento de internet para crear las llamadas “redes sociales”, en las que se puede acceder a “contactos profesionales”, “nuevas amistades”, “diversión”, incluso se puede acceder al amor si buscas “relaciones formales o esporádicas” así como también se pueden saciar los deseos sexuales si se busca “cibersexo”.

Tanta oferta crea adicción al cibernauta. Pero todo esto no es gratis. El cibernauta que quiera acceder a este mundo virtual ha de entregar su paga  a cambio, puesto que para navegar en este espacio ha de ingresar sus datos personales en ficheros que están controlados internacionalmente y en los que en un futuro, no muy lejano, incluso hasta los propios jefes controlaran a los empleados que por estos mares naveguen. Esto implica perder su libertad y privacidad, motivo por el cual podríamos decir que volvería a tener vigencia, si es que alguna vez la ha perdido, la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel. Puesto que las cosas que el siervo, en este caso el cibernauta, realice en la red le pertenecerán al señor que es totalmente independiente (empresas capitalistas que todo lo dominan). Así  pues, se da ahora hasta en el mundo de la vida virtual,  la lucha que durante siglos el ser humano ha querido  y quiere culminar en el mundo de la vida real, la lucha entre amo y esclavo, siendo el primero toda una potencia sobre el segundo. En este punto, el siervo cibernauta, perdido en el delirio de su navegación, no reconoce su virtual estado de esclavitud.

Por otra parte, este mundo de la vida virtual consume el tiempo del mundo de la vida real. El tiempo, que es inherente al hombre y  preciado como quien aprecia un buen estado de  salud. Por tanto, mientras el hombre dedica horas enajenado en su mundo de la vida virtual, éste  consume al  hombre como si de una enfermedad terminal se tratase.

Ahora bien, si esto lo miramos desde un punto de vista existencialista, si tomamos la frase de Jean-Paul Sarte, en El existencialismo es un humanismo, “El hombre está condenado a ser libre”. ¿Por qué ha creado otro espacio para cumplir una nueva condena? Si consideramos que la libertad es la esencia de la vida del hombre, que  la existencia del ser humano no es nunca un “objeto” sino que, desde el momento que el ser humano es capaz de generar pensamiento “existe”; Pero no obstante, la existencia del hombre puede ser inauténtica o falsa si éste renuncia a su libertad. Por tanto, debería atender que en el mundo de la vida virtual se cumplen estas condiciones puesto que, ni tiene libertad, ni su existencia es verdadera, por ende, mientras navega deja de existir. La carencia de libertad es carencia de existencia. El existencialismo implica que el individuo es libre y, por tanto, totalmente responsable de sus actos. Entonces podemos decir que el hombre ha creado, de forma totalmente responsable, ese mundo paralelo, esa vida virtual que lo “libera” de las presiones que la vida real le genera para condenarse a una nueva libertad. Con esto, el individuo llegará a tal punto que no sabrá diferenciar existencia y pertenencia y libertad a qué mundo comprenden.

Otro punto de vital importancia es que por el uso excesivo de estas redes se están perdiendo de forma desmesurada rasgos que nos identifican como humanos tales como un lenguaje correcto, los sentimientos (que en el mundo de la vida virtual son fríos, calculados y en muchas ocasiones falsos) y los pocos valores que nos quedan.  Manejarse de esta forma,  es válido en las relaciones del mundo de la vida virtual. Entonces, cuando los individuos, en solitario, en casa o en cualquier parte, se relacionan, conciben un seudo lenguaje y prescinden por completo del contacto físico. Es complicado ver cómo, luego de miles de años de contacto físico, de la necesidad que como seres humanos tenemos de no estar solos, de estar rodeados de las otras personas para identificarnos, llegamos a esta postura. Las gentes ya no saben cómo comportarse cuando tienen otra persona delante. Se omite hasta lo más básico de la comunicación, el saludo. Al parecer se está dando una importante evolución de la “mala educación” o podríamos llamarle “educación moderna”.  Ya nadie se mira a la cara cuando se habla. Son muy pocas las personas que se comportan respetando los mínimos cívicos.

Pero no solo  con la falta de contacto físico se pierde el lenguaje corporal sino que también se está  perdiendo la lengua por el mal uso de la misma a causa de la necesidad que tiene el hombre de comunicarse cada vez más a un ritmo vertiginoso. Esto es, que de tanto escribir en ciertos códigos, los mismos pasan a formar parte del lenguaje oral. Y así, tal y como algunos arqueólogos defienden la teoría de que nuestros ancestros neandertales tenían un sistema de comunicación “Hmmmm” (esto es, holístico, mimético, multimodal, música, y manipulador), vemos como nuevamente, por un exceso de utilización de la sabiduría y la tecnología, el hombre involuciona en un punto más que ha sido trabajado a lo largo de su historia, el lenguaje. Con la posibilidad de acabar finalmente en un lenguaje onomatopéyico.

Por último, otra cosa que el hombre ha trasladado a su mundo de la vida virtual es la búsqueda exhaustiva de su alma gemela, esa parte  de nosotros que, como explica Aristófanes en diálogo el Banquete de Platón, ha arrebatado Zeus a los seres que eran completos. Vemos pues, como desde hace ya siglos enteros el ser humano transita por este camino. Pues bien, como lo he mencionado en las primeras líneas de ésta exposición, las “redes sociales” ofrecen la oportunidad de que en ellas puedan encontrar esa mitad faltante. Para esto, se han creado gran cantidad de páginas exclusivas para buscar pareja. El hombre, en su búsqueda, accede a éstas y se encuentra que las mismas son un macro-mercado de personas, lo cual pude parecer, a simple vista, una empresa fácil. Uno entra, elige lo que quiere, compra, y se lo lleva a casa.  Pero la cosa no es tan simple como parece. Millones de perfiles de individuos de todas partes del planeta se concentran allí en busca de lo mismo. Y todo comienza con una simple foto para conquistar. Pero no tenemos la certeza de quién es esa persona, cuál es el grado de verdad que proporciona, y hasta qué punto puede llegar a ser ésta nuestra alma gemela. Debemos recordad que en el mundo de la vida virtual no contamos con la primera impresión física, con ese lenguaje corporal que muchas cosas nos transmite. Hay importantes cantidades de estos perfiles que son completamente falsos, completamente inventados. Pero, independientemente de su verdad, el hombre, que busca el saber y la verdad, investiga y, en muchas ocasiones, se lleva grandes decepciones. No obstante, continúa su búsqueda. Pero de tanto buscar y de tanto probar, llega un momento en que se transforma en adicción, y no bastándose con la pesca que por fin pudo haber logrado, continúa saboreando las delicias que el mundo virtual de la vida le proporciona. Como consecuencia, nunca consigue la satisfacción, nunca se sentirá seguro de haber encontrado a su mitad, lo  que no solo le llevará al desconsuelo de no tener la certeza de esto, sino que también le empujará a embarcarse en relaciones esporádicas que acabaran en simple relaciones sexuales con las piezas del juego que forman parte de este macro-mercado; Vacías de sentimiento alguno, simplemente con el fin de saciar sus placeres… Pero no olvidemos, que siendo el hombre del siglo XXI el mas vago de toda la historia y contando ahora con el mundo virtual de la vida, éste llegará a tal punto que esas relaciones sexuales las realizará en casa, solo, sin necesidad de tener en cuerpo presente a la otra persona. Mantendrá entonces ciber sexo. El hombre solo, frente a su ilusión y frente a una pantalla de ordenador. Como consecuencia de esto, si el hombre continúa con éstas actitudes de desinterés respecto al mundo de la vida real y continúa haciéndolo absolutamente todo junto a su  ordenador, no solo morirá como los han hecho los primeros hombres incompletos, abrazados de sus mitades hasta llegar a la inanición, que en éste caso será abrazados a sus ordenadores, sino que ésta situación alcanzará tal magnitud que, él mismo, en su propia libertad, con su responsable decisión de llevar esta vida virtual, conseguirá concretar la extinción de la raza humana puesto que dejará de procrear, y con él se llevara su mundo de la vida y su mundo de la vida virtual.

Para concluir, simplemente quiero decir que puede parecer una visión fatalista respecto a las consecuencias que el mundo de la vida virtual pueda provocar en el ser humano. Pero no debemos dejar de lado el egoísmo que ha adquirido el hombre que, ocupándose solamente de él, de su estética, de su economía para poder así de algún modo mantener este mundo virtual, de saciar únicamente sus deseos, ha dejado de lado valores tales como la creación de la familia, ayudar al prójimo e incluso ha llegado al punto de ignorar casi por completo a todo ser real que a su lado tenga. Por tanto, son posibilidades que no se pueden dejar de tener en cuenta. Es una teoría y como he dicho al comienzo, analizar con detalle todas estas posibilidades requiere de estudios precisos y de tiempo.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Jaime Rivera dice:

    Primero que nada felicitaciones por la narracion de la involucion del hombre, lo que he leido es mi pensamiento, he luchado por lo menos en mi familia a que se escriba bien en internet y no en geroglificos ni palabras incompletas.
    ¿ que se puede hacer con un joven conocido mio que esta en 5° ano de Ingenieria Informatica y no tiene otro mundo que el virtual, no comparte, no hace deportes, no trabaja, no tiene relaciones con el sexo opuesto, el juega estrategia en internet?
    Jaime

  2. La dice:

    Lo bueno de Internet es que la gente te habla aunque tengas un problema.
    En la vida no virtual, si tienes ciertos problemas físicos, la gente ni se molesta en acercarse.
    Puedes conocer realmente a alguien en Internet, mostrarte realmente como eres, y un día llegar a conocer a esa persona cara a cara. Y aunque esa persona tenga un problema/defecto, le has conocido y dejas los prejuicios a un lado.
    Por otra parte, puedes tener amistades y mantener el contacto con gente que está en la otra punta del mundo.
    Y el acceso a la información. A eso no le veo nada malo. Hasta que empiecen a censurar, claro, que ya lo hacen.

    Además de que hay gente cuya vida es una porquería por eso mismo: quizá tienen ciertos problemas que a ojos de otros, les convierten en basura. Por tanto, su vida no virtual es un infierno porque nadie se fija en ellos ni para saludarles. Esa gente terminaría matándose, o muriendo de hambre porque no le contratan en ninguna parte. De ese modo, Internet se convierte en lo único donde no se siente desplazado y despreciado.

    Aunque en general estoy de acuerdo con el artículo.

  3. yonidia dice:

    PUES QUE GRACIAS AL DIOS TODO CREADOR X EL TENS LA VIDA Y TODO LO Q PASA PUES LO PERMIT,

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